La socialización en los perros

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¿Qué es la socialización?

Los perros son animales muy adaptables a diferentes entornos, lo que les ha permitido vivir alrededor de todo el mundo y en prácticamente todos los climas y medios. Esto es gracias a una gran capacidad de aprender y un comportamiento muy flexible, que permite a cada nueva generación adquirir conocimientos y habilidades específicas para ese entorno y circunstancias. 

Los cachorros van a pasar por diferentes etapas en las que desarrollar y madurar diferentes aspectos.

Incluso antes de nacer, las experiencias de la madre van a influir en el desarrollo y futuro comportamiento de los cachorros. Los altos niveles de estrés, la escasez de comida y otras variables van a generar en el organismo de la madre hormonas y otras sustancias que influirán en la forma en que se desarrollan. 

Desde el nacimiento hasta aproximadamente los dos meses, los cachorros permanecen con su madre y hermanos en su lugar seguro, donde son limpiados y alimentados y apenas empiezan a percibir los olores y sonidos de su entorno. Durante esta etapa apenas se mueven y permanecen estrechamente vigilados por su madre (y en ocasiones otros miembros del grupo, generalmente hembras parientes). Esto por supuesto es lo que ocurre cuando se permite actuar a los animales de forma natural, y el ideal que debemos intentar respetar cuando dependen de nosotros.

Hacia los dos meses de vida, los cachorros se mueven mucho más y empiezan a sentir más curiosidad por lo que les rodea. Aunque aun son muy dependientes, y acudirán a su madre y hermanos constantemente, exploran su entorno más cercano alejándose cada vez un poco más. Es aquí cuando comienza lo que conocemos como etapa de socialización, puesto que van a familiarizarse con lo que les rodea, incluyendo personas, perros, animales, etc. También ruidos, olores, y diferentes alimentos, pues empiezan a alimentarse de comida sólida. 

¿Cuánto dura la etapa de socialización?

Aunque no es algo fijo e inamovible, se suele llamar etapa de socialización al tiempo entre los dos y los cinco meses de edad. No todos los perros maduran a la misma velocidad y además esto también depende del carácter del perro, que puede estar más XXXX que otros. Es por esto que se recomienda que lleguen a sus nuevas casas a esta edad, para adaptarse a su nuevo entorno con facilidad, pero no abntes ya que necesitan física y psicológicamente a su madre y hermanos.

Durante esta etapa, los cachorros explorarán su entorno volviéndose cada vez más intrépidos, pero aun se encuentran bajo la estrecha vigilancia de su madre (y normalmente de las personas también), que acudirán en su ayuda ante cualquier peligro. Los cachorros se muestran curiosos y un poco torpes, no conocen las normas sociales y son proclives a sufrir pequeños accidentes y algunos sustos. Además disfrutan de lo que se conoce como ¨licencia de cachorro¨, que en la práctica supone que los demás perros se mostrarán muy tolerantes ante sus juegos y comportamientos infantiles. 

En conjunto, es una etapa de exploración en la que se van a familiar con los que les rodea, en un entorno más o menos seguro y controlado. Por eso es el momento ideal para mostrarle todo tipo de estímulos nuevos. A partir de los cinco meses aproximadamente (no es un cambio brusco, si no que va sucediendo poco a poco), los cachorros se vuelven mucho menos intrépidos y más miedosos. Esto es normal, ya que se acaba su licencia de cachorro y deben empezar a tener en cuenta las reacciones de los demás perros que ya no se mostrarán tan tolerantes. 

Por otro lado, su movilidad es mucho mayor y ya no pueden ser tan controlados por los adultos, corren más riesgos y el miedo les va a servir para ser más precavidos.

Los errores más habituales en la socialización del cachorro

Debido al desconocimiento de las etapas de desarrollo en el perro, o de la poca importancia que se les da incluso en muchos ámbitos veterinarios, es habitual que la etapa de socialización, que es muy corta, no se respete o se sacrifique por diferentes razones, dejándola ¨para más adelante¨.Por supuesto esto no siempre es posible, y el perro crece en un entorno carente de los estímulos necesarios o muy diferente al que tendrá cuando sea adulto. Por ejemplo, era habitual que se recomendara a los cachorros no salir a la calle hasta que se hubiera completado el primer ciclo de vacunas, es decir, hasta los tres meses. Si esto se complica, por ejemplo por alguna infección o enfermedad, puede ocurrir que el pero no salga a la calle hasta los cinco meses o más.

Tanto en estas circunstancias como los perros que nacen y pasan sus primeros meses en entornos rurales o encerrados en patios o fincas, su capacidad para asimilar nuevos estímulos se ve muy reducida. Si después este perro pasa a vivir a un entorno muy diferente (un piso, un entorno urbano o un lugar donde va a tener que encontrarse con personas nuevas y otros perros de manera habitual), esto puede dar lugar a problemas de estrés, ansiedad, agresividad y reactividad. Esto puede convertirse en un problema muy complicado de solucionar, ya que está relacionado con la forma en la que se ha desarrollado el cerebro del perro y su capacidad de asimilar nuevos estímulos. 

Una buena socialización es una vacuna contra problemas en el futuro, por eso es importante evitar los errores más habituales:

- La socialización debe ser progresiva y natural, de manera que el cachorro asimile poco a poco todo lo nuevo. Si saturamos de información su cabecita, esto puede crear malas asociaciones con el entorno. 

- No debemos confundir la socialización, que busca una habituación a lo que le rodea, con premiar los comportamientos que buscamos. Por ejemplo, si un desconocido se acerca a saludarlo, debe hacerlo de forma que al cachorro no le cause miedo ni lo intimide. No se trata de que le de premios para calmarlo, si no que ese encuentro sea natural y el cachorro lo pueda gestionar por sí mismo.

- El propio uso de los premios debe reservarse para cosas concretas, como enseñarle a hacer pipí en la calle. Cuando mostramos a nuestro cachorro el mundo, debemos dejar que esa experiencia sea la importante, sin desviar su atención con otra cosa.

- Desde que el cachorro tiene unos dos meses, podemos empezar a salir con él a la calle (antes de esa edad es mejor no someterlo a experiencias estresantes para las que aun no está preparado). Hay que ser precavidos para evitar que pueda contagiarse con alguna enfermedad para la que aun no está vacunado, por eso es mejor sacarlo en brazos o en una mochila y evitar el contacto con perros desconocidos o dejarlo en el suelo. 

- Los cachorros se cansan muy rápido y hay que hacer salidas cortas, para que no se estresen demasiado. Si los llevamos en una mochila o similar, pueden descansar o incluso dormirse, pero tantas emociones nuevas pueden resultar demasiado cuando son tan pequeños y generar ansiedad.

- Las salidas pueden incrementarse según crece, poco a poco. Si vuelve a casa demasiado excitado, probablemente haya sido demasiado para él.

- No te obsesiones por exponerlo a una lista interminable de cosas, con ir a los sitios habituales es suficiente. Si quieres que se acostumbre a cosas concretas, como viajar en metro o las sirenas de bomberos, reserva algunas salidas y exponlo a ello en periodos cortos y de forma progresiva. Si las experiencias son demasiado intensas, puede asustarse y resultar el efecto contrario al que buscábamos.

- Protege a tu cachorro de personas y otros perros que quieran interaccionar con el. Pueden resultar muy intimidantes incluso cuando no lo hagan con mala intención, pero el perro es demasiado joven y no dispone de los recursos suficientes para hacerle frente. Malas experiencias con perros o personas desconocidas pueden dar lugar a miedos en el futuro.

- No esperes que el cachorro ¨se busque la vida¨ cuando no sabe salir de una situación, por ejemplo ante un perro abusón. Al principio no dispondrá de las habilidades necesarias y recurrirá a nosotros para que lo ayudemos. Esto es un comportamiento totalmente normal y debemos responder a su demanda de atención, le hará sentirse seguro porque sabe que puede recurrir a nosotros. Si no, puede ocurrir que cada vez le cueste más salir de paseo, no quiera interaccionar con nada y en caso de asustarse salga huyendo en vez de buscarnos. 

No debemos olvidar que un cachorro de pocos meses en una situación natural estaría aun con su madre y poco a poco se iría volviendo más independiente. La razón de que lleguen a nuestra casa con unos dos meses es para que el periodo de socialización se de en el que va a ser su hogar, pero en ningún caso es un perro suficientemente adulto y autosuficiente. En esta etapa y hasta que madure, debemos acompañarlo a conocer el mundo, haciendo que se sienta seguro y cada día un poquito más intrépido, hasta que se convierta en el perro adulto y equilibrado que queremos que sea.

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